Los ritos, los símbolos y las prácticas satánicas
Los ritos introducidos por cada secta se basan, muchas veces, en modificaciones
aportadas a ritos preexistentes. De todos modos, en líneas generales se puede
decir que los ritos satánicos sirven a los fines del celebrante y son un
conjunto de gestos y de palabras orientados a provocar un cambio de las
situaciones o acontecimientos que se considera que no se pueden obtener a través
de medios o instrumentos comunes. Cuando por medio de tales ritos se pretende
mandar una maldición o realizar algún hechizo, por ejemplo, con respecto a una
persona concreta, se piensa que el mejor momento será por la noche, en un
particular período de tiempo en el cual la persona está dormida (por ejemplo,
dos horas antes de despertar); este es uno de los motivos por los cuales los
ritos satánicos comienzan, en general, en las horas nocturnas; mientras que la
elección de lugares precisos para realizarlos, dentro o fuera de la ciudad,
probablemente depende de la posibilidad de organizar todo con cierta reserva y,
en algunos casos, de la presencia en dicho lugar de cementerios o de iglesias
desconsagradas. No se puede excluir que durante los ritos satánicos, algunos
grupos lleguen a perpetrar actos de escarnio o profanación de cadáveres,
violencias físicas incluso sobre menores y hasta homicidios rituales.
La agrupación en la cual se inspiran algunas sectas satánicas más recientes
es la "Church of Satan", fundada en Estados Unidos en 1966 por Anton
Szandor La Vey. El símbolo de esta secta es es llamado sello de Baphomet o sea,
la cabeza de un chivo dentro de un pentáculo invertido (estrella de cinco
puntas boca abajo), inscrito en un círculo con cinco letras hebreas en el
extremo de cada punta y todo esto, a su vez encerrado en otro círculo. La Vey
es autor de tres libros, que constituyen un punto de referencia para el mundo
satánico contemporáneo: The Satanic Bible, Complete Witch, Me Satanic Rituals.
En este último se encuentran diversos ritos oficiados en latín, inglés francés
y alemán.
El rito principal de todo grupo satanista, es decir, la misa negra, ha sido
descrito por La Vey tanto en "The Satanic Bible" como en "The
Satanic Rituals". Los diversos grupos satánicos introducen modificaciones
respecto al rito aplicado por La Vey, quien lo ha establecido siguiendo el
modelo de las más antiguas misas negras europeas, y que se inspira, entre
otros, en los escritos del poeta francés Charles Baudelaire (1821-1867) y del
escritor Charles Georges Huysmans (1848-1907).
El rito es oficiado por un celebrante, un diácono y un subdiácono; como
instrumentos se usan algunos cirios un pentáculo invertido, un cáliz lleno de
vino o de licor, una campanilla, una espada, un aspersorio o falo, y un
crucifijo invertido; también se usa una Hostia auténticamente consagrada. El
altar de la misa negra es una mujer desnuda y los participantes llevan vestidos
negros con capucha. El rito imita, más o menos, el de la misa católica con las
oraciones recitadas en latín, inglés y francés. Naturalmente, en lugar de
invocar el nombre de Dios se invoca el de Satanás; se invocan nombres de
diversos demonios; se recita el Padre nuestro en sentido contrario y negativo
(padre nuestro que estás en el infierno); se lanzan invectivas contra
Jesucristo, y la Hostia es profanada de varias maneras (utilizándola en prácticas
sexuales, pisoteándola repetidamente con odio).
Las creencias satánicas
Las creencias satánicas pueden variar de uno a otro grupo. Por ejemplo, hay
quien ve en Satanás un ser más o menos simbólico, expresión al mismo tiempo,
de la transgresión y del racionalismo; y en los ritos, una especie de
psicodrama brutal que tiene por finalidad liberar al fiel de los
condicionamientos religiosos, morales y culturales que provienen de su ambiente.
Algunos satanistas que se reconocen en esta descripción afirman que «el
Satanismo es una religión de la carne. Para el satanista la felicidad se debe
encontrar aquí y ahora. No existe el cielo para ir después de la muerte y
tampoco el infierno de fuego como castigo para el pecador». En cambio, hay
quien ve en Satanás un ser real, príncipe de las tinieblas, al cual es posible
dirigirse mediante rituales mágicos para obtener favores de diverso género. Y
también quien ve en Satanás, particularmente en Lucifer, una figura positiva
que se opone a la acción del Dios de la tradición judeo-cristiana, considerada
negativa.
En general, es difícil dar una definición unívoca de las creencias a las que
se refiere una determinada secta satánica. Por ejemplo, el satanismo
introducido por la Vey, en algunos aspectos ve el mal como fuerza vital e
impersonal, objeto de un culto - a través de rituales precisos- por medio del
cual se pueden dominar las facultades destructivas propias de tal fuerza; por
otro lado, resulta claro que La Vey, en algunos ritos -aunque en clave metafórica-
se dirige al demonio como a un ser personal, creando, por lo tanto, la ambigüedad
de fondo, que es típica del ambiente satanista. Se puede notar una ulterior
contradicción en quien practica los absurdos rituales de la Church of Satan, en
los cuales hay una precisa y virulenta contraposición al Evangelio, a la
Iglesia y a su liturgia: si una persona no cree ni en Satanás, ni en Dios, ni
en la Iglesia, ni en el Sacrificio eucarístico, no se ve por qué se deba empeñar
tan fanáticamente en las misas negras.
La aproximación al ambiente del satanismo
Algunos de los caminos por los cuales es más fácil entrar en contacto con un
grupo satanista son: la frecuentación de ambientes esotéricos, mágicos y
ocultistas hasta llegar a habituarse a las ideas y prácticas de los mismos, y
al deseo de ir más allá para experimentar nuevas vías de conocimiento;
la participación en reuniones espiritistas para la evocación de seres
particulares, en las cuales no es difícil que se llegue a la invocación de espíritus
demoníacos y donde se puede encontrar a quien participa también en ritos satánicos;
el recurso a los magos para afrontar problemas de diverso género que, como
muchas veces se prolongan en el tiempo, se trata de solucionar hasta con el
recurso a la llamada magia negra, la cual casi inevitablemente introduce en el
mundo de los ritos satánicos llevados a cabo por individuos o grupos más o
menos organizados; la atracción idolátrica que se manifiesta con respecto a
ciertos cantantes y grupos de música rock, a los cuales se permite -mediante el
mensaje de sus canciones- blasfemar e invitar al suicidio, al homicidio, a la
violencia, a la perversión sexual, al uso de droga, a la necrofilia y a la
implicación en el satanismo.